Cada vez que eres capaz de permanecer consciente en el momento presente, cuando pones atención presente con todos tus sentidos estás en un estado de mindfulness.

Cualquier persona puede realizar esta práctica. No existen barreras. Tampoco importa tu edad, ni tu habilidad física o tus creencias religiosas.

Piensa que cada uno de nosotros ya tenemos la capacidad de estar presentes, así que no requiere el cambiar quienes somos. Simplemente se trata de cultivarlo y sobre todo de convertirlo en una práctica diaria. Hasta que sea la forma en que vivimos.

La atención plena es por tanto una actitud de prestar atención a lo que sucede en tu vida de una forma especial. Lo contrario a mantener plena conciencia es vivir con el piloto automático puesto. Fíjate en el día a día, cuantas veces estas haciendo alguna cosa sin prestar atención a tu actividad. Sales por la mañana pensando en la reunión que tienes en la oficina, y de repente te das cuenta que estás entrando por la puerta del despacho y no te acuerdas si has cerrado la puerta de casa o has cruzado el semáforo en verde. Supones que sí, pero no has sido consciente de ello.

No eres el único/a que funciona con el piloto automático. Todo/as lo hacemos en menor o mayor medida y tiene incluso su función. Es una capacidad que nos hace la vida más fácil de alguna forma y nos permite hacer cosas rutinarias, que conocemos bien, mientras nuestros pensamientos se ocupan de otras cosas. Una manera de aprovechar nuestro tiempo.

El problema es que si usamos esta capacidad con demasiada frecuencia nos desconectamos de nuestra experiencia y ello tiene consecuencias : perdemos la conexión con la realidad, esta actitud mantiene a nuestro sistema nervioso funcionando a pleno rendimiento sin descanso y esto tiene un efecto negativo sobre nuestra salud mental.

Cuando entramos en estrés nuestra mente tiende a llenarse de preocupaciones y por ello decimos que el estrés fomenta la actitud de poner el piloto automático.

Esta actitud de desconectar de las experiencias rutinarias para ocupar la mente en otras cuestiones es lo contrario a la conciencia plena. Es el apagar este piloto automático, el prestar atención al momento presente lo que nos ayuda a reducir este estrés.

Pero, ¿Cómo comenzar?

Existen dos formas sencillas de que comiences a realizar una práctica que te traerá beneficios inmediatos dedicándole unos minutos a diario.

Un forma es lo que se llama un acto directo de presencia en las actividades diarias de nuestra vida. Que podrás ir incrementando en actividades y tiempo a medida que vayas avanzando. Se trata de dejar espacio entre nosotros y nuestras reacciones, rompiendo de esta forma las respuestas automáticas que tenemos ante las situaciones. Elige una situación de tu día a día en la que cada vez que se produzca te pares. Un práctica sencilla como ejemplo sería cada vez que suene el teléfono. Cada vez que suene, respira, toma una pausa antes de contestar. Parece sencillo, pero no lo es necesariamente. Ya que el verdadero trabajo es continuar haciéndolo en cada momento hasta que se convierta en algo natural, ahí verás los resultados.

Otra práctica inicial es la siguiente :

  1. Deja quince minutos en el dia para ti. Busca una forma cómoda de sentarte. Colócate en un entorno tranquilo. Elige una posición que te resulte cómoda incluso puedes tumbarte en el sofá. Aunque la idea no es que te quedes dormido/a. Puedes acompañarte de te gusta de un poco de incienso o la visión deuda pequeña velita, todo dependiendo del lugar en que te encuentres. La idea es convertir este lugar en un entorno relajado y tranquilo.
  2. Observa el momento presente como es. El objetivo es poner la atención en el momento presente, sin juzgar nada. Es más fácil decirlo que realmente conseguirlo, lo sé.
  3. Deja que lo que te venga de juicios, los pensamientos de tu mente se vayan yendo. Cuando notes que llega un juicio de tu mente lo notas, lo dejas ser y lo dejas que se vaya, que pase.
  4. Ahí es cuando vuelves a observar el momento presente como es. Nuestra mente generalmente se deja ir con nuestros pensamientos. De ahí que la práctica del mindfulness es volver una y otra vez al momento presente.
  5. No juzgues esa mente errática de pensamientos. No te juzgues a ti mismo/a. Simplemente acepta tu mente. Cuando la mente se va a otro lugar simplemente con cariño, con suavidad tráela de vuelta.

Antes de comenzar una de estás prácticas o ambas, te invito a que le des un tiempo. Que comprendas que no es algo para realizar uno o dos días sino que es un proceso temporal. Aunque cada momento que dediques a estar presente de forma consciente en tu vida tiene un beneficio en si. Inicia la práctica sin ese juicio de hacerlo bien o mal, la simple intención de realizar la práctica para que progresivamente notes como va sucediendo que cada vez esa presencia se produce. Confía en que aunque solo sea un instante de presencia es beneficioso para ti.

Hazte la siguiente pregunta: ¿Con qué intención inicio esta práctica?

Proponte hacerlo durante un tiempo que sea cómo ponte un objetivo. Puedes comenzar por una semana y puedes llevar un diario donde escribas tus sensaciones. Después de cada práctica o al final del día hazte consciente de tu logro percibe como esto es un beneficio para ti mismo/a, tu bienestar, un regalo que te haces.

Existe un mapa de practicas concretas, meditaciones y ejercicios que podrás ir añadiendo o incluso eligiendo que te vayan mejor a ti que iré incorporando con el tiempo. Ahora ya has puesto tu intención, has iniciado un camino hacia el ahora, ahora es el momento para comenzar.

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