Hay cuatro emociones básicas que se relacionan con el estrés: el miedo, la rabia, la tristeza y la alegría.

Ignorar una emoción o reprimirla no evita sus consecuencias negativas, al contrario, las aumenta.

¿Qué hacemos entonces con las emociones? Expresarlas y sentirlas conscientemente. Para poder canalizar mejor nuestras emociones de forma sana y no creando un poso que permanece en nuestro interior y que saldrá como detonante en el futuro, el mindfulness nos ayuda mediante la conciencia plena.

De esta forma con mindfulness podemos transformarnos viendo y reaccionando de forma diferente ante nuestras emociones. La conciencia plena se basa aceptar la emoción sin alimentarla con pensamientos, centrando tu atención en las sensaciones del cuerpo, aceptando lo que está pasando sin juzgar y con confianza en que la emoción por intensa que sea se debilita con el tiempo.

La conciencia plena la puedes poner en práctica a través de los siguientes pasos:

  1. Reconoce la emoción. Mediante al autoconciencia pero no te dejes llevar por las causas de la preocupación o sobre todo el discurso interno sobre el tema. Por ejemplo, si tienes una preocupación se trata de conectar con esa emoción, sensación o preocupación, ese sentimiento de angustia e intranquilidad. Simplemente afirma por ejemplo: Hay preocupación en mi.
  2. Toma consciencia que la emoción es fundamental. Atiende a la riqueza y al matiz de cada emoción. Toda emoción es valiosa ya que da información de los deseos, necesidades y miedos. Acostúmbrate a reconocer las emociones que sientes, identificarlas y a tenerlas en cuenta.
  3. Acepta el hecho de que hay esa emoción en ti, que es natural y que no hay nada malo en la preocupación en sí misma, es una experiencia sin la causa de la ocupación , simplemente aceptas en este lo que está pasando, con cariño hacia ti mismo. Afirma por ejemplo: Ahora hay preocupación en mi.
  4. Abraza la sensación usando mindlfulness como forma de aceptarte a y a la emoción. Utiliza la respiración y observa la sensación de tu cuerpo. No se trata de aceptar la causa de la preocupación sino de abrazar la experiencia de estar preocupado. Esta estrategia no elude ni sana la preocupación pero te permite regular la emoción.
  5. Párate, crea una pausa a tener una reacción sobre esa emoción. No te dejes arrastrar por la emoción ni por ideas asociadas de forma automática, recuerda que tu inteligencia se ve afectada por la emoción . Te paras, ves y después actúas, creando esa pausa es sorprendente como nuestra percepción puede llegar a cambiar.
  6. Decide cuando expresarlo y cuando dejarlo pasar. Al dejar esa pausa has dado un margen para poder dar atención al efecto de la emoción y su expresión en uno mismo y en los demás. Así decides además, que emociones es mejor expresar y cuales es mejor dejar pasar hasta que se debiliten.Mira el proceso de forma impersonal. Entendiendo que es normal para tí en las circunstancias actuales, que este tema, por ejemplo, te produzca preocupación. Ante esto si hay algo que te preocupa y puedes actuar sobre ello actúa, sino acéptalo.

No se trata de que te de igual, si fuese así eso sería desconexión emocional, sino que manteniendo la conexión con el presente aceptas y comprendes tus propias limitaciones para influir en el futuro, si es preocupación o en el pasado si es culpabilidad.

Cuando pase el proceso tomate un tiempo, e indaga la causa de tu emoción. Da un paso más allá y esto será realmente transformativo para ti. Habrá ocasiones en las que te hagas consciente de que algo no tenías que habértelo tomado tan en serio ahí es donde te haces consciente que en la mayoría de los casos una reacción emocional viene condicionada por factores como la personalidad, la situación pero incluso más por experiencias anteriores. Mira hacia adentro, de forma que puedes identificar cuales son tus condicionamientos, juicios, miedos, etc. que hacen que estés preocupado por algo. Observar con perspectiva, con calma, suspender el juicio y extenderte a causas profundas y ponerlo en contexto.

Te propongo que te hagas las siguientes preguntas, simples y al mismo tiempo muy poderosas:
¿ Qué razón hay para que esto me afecte tanto? ¿Qué relación tengo con la incertidumbre? ¿De dónde viene mi rechazo a lo que pueda pasar?

Aprovecha las ocasiones que tengas para practicar.. Realmente la practica de Conciencia Plena al darte cuenta puede convertirse en una transformación muy poderosa en momentos en que tus emociones intenten tomar control. A medida que vayas introduciendo el proceso en tu vida se irá convirtiendo en algo más sencillo. No te preocupes si eres consciente de la reacción de las emociones después de que hayan sucedido, esto puede ser el mejor inicio. A medida que realizas esta práctica serás más consciente hasta que se convierta en algo natural.

Este tipo de práctica son tan importantes porque llevan nuestra práctica a la vida cotidiana. El lograr estos momentos de calma y regulación de las emociones favorece enormemente nuestro estado de ánimo y al mismo tiempo ayuda al ruido de nuestra mente así como progresivamente los beneficios que obtenemos son más valiosos de lo que podemos imaginarnos mejorando inmediatamente la relación con nosotros mismos y con los demás.

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